En ocasiones como directivo te sientes frustrado cuando, al intentar implementar algo nuevo, no logras captar la atención del colectivo.

Y sobre todo si antes de ponerlo en práctica lo has pensado mucho. Has hecho una reflexión profunda de los pros y contras del tema, has sopesado las grandes ventajas que supone la idea, has desarrollado un detallado plan para comunicarlo bien, enseñar las herramientas, explicar las ventajas, poner a disposición tiempo para dudas…

Te sientes frustrado, porque estabas totalmente convencido de que era una idea genial que mejoraría el bienestar de las personas que forman tu equipo… y te sientes fracasado cuando ves que eso es rechazado.

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